Escúchame, si estás ahí, quiero que sepas... que no te olvido, que no hay distancia que nos detengan, que a veces caigo en el recuerdo de tus manos con mis manos y me hacen sonreír, así me siento más feliz dentro de esta tristeza.
Etiquetas:
Manuel Carrasco,
Tristeza
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario