Después de aquello no cruzamos palabra los nervios se adueñaron de la calma, te fuiste, sin apenas seguirme la mirada castigando mis manos, maldiciendo mi cama nadie lo sabía...aquella noche tú fuiste mía.
Etiquetas:
Pablo Alborán,
Románticas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario