Me aceptaste como un cero izquierdo y sin valor, me peleaste sin nada a tu favor... con la suavidad con la que se mueve un rumor... como el paso de un anciano, con paciencia de artesano me salvaste...¡suavecito!
Etiquetas:
Ricardo Arjona,
Románticas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario