Sin la gritería que antecede a un fiasco, sin el protocolo de un buen bofetón... sin el argumento de un pecado ilustre o el presentimiento de una anomalía que amerite al caso... sin decirme nada, sin decir por qué... sin una coartada o una explicación... sin una mentira escrita en un papel, sin las cursilerías típicas del caso, sin decirme nada, sin decir por qué...¡se fue!
Etiquetas:
Ricardo Arjona,
Románticas,
Tristeza
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